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Todos ya
han escuchado decir que
São Paulo es la capital
del trabajo. Sin embargo,
la ciudad que no para, es
mucho más que eso.
También es la capital
de la cultura, del entretenimiento,
de la gastronomía.
Y el paulistano sabe aprovecharlo
como nadie.
Nada
mejor que un “happy
hour” al final de
la tarde en uno de los famosos
bares paulistanos, con mucha
cerveza y aperitivos en
un bar. La noche puede seguir
con una tranquila sesión
de cine o con una agitada
visita a una casa nocturna.
Los
fines de semana, tras un
poco de ejercicio físico
en uno de los parques de
la ciudad, pasar por la
feria libre para probar
un sabroso “pastel”
(un tipo de empanada rellena
con distintos ingredientes)
antes de encontrarse con
los amigos para saborear
una exquisita feijoada.
Para
los menos deportistas, siempre
existe la opción
de buscar una librería
para aliar la lectura de
un buen libro a un café
expreso preparado en el
exacto momento. Después,
el paseo puede continuar
con una visita a las ferias
de artesanía o antigüedades
que están desparramadas
en las plazas de los barrios.
La
noche también reserva
opciones para todos los
gustos. Desde los programas
más caros y sofisticados
hasta los más sencillos
y baratos. La actividad
es infinita, los 7 días
de la semana.
Por
fin, São Paulo es
así: acogedora, cosmopolita,
grandiosa, sencilla, glamorosa
y, por encima de todo, única.
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